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Venus en Casa II

Bello mueble, lo quiero tener. Quedaría de muy buen gusto frente al espejo ó debajo sosteniéndolo, le dijo a su novio. -Te gusta? . Sí, es elegante.- Es divino más que elegante!, es mío.
La mujer preguntó el precio, era alto pero aceptaba su valor y lo compró mientras el marido miraba otra cosa. No importaba otra evaluación sobre la compra, era un gusto exquisito que la estaba haciendo feliz, sería de ella y ni se apoyaría para no descuidarlo. Haría una reunión para homenajear el consumo y festejar la adquisición.
En su billetera carísima de muy buen cuero no tenía un billete, se la había comprado para los documentos pero no tenía nunca efectivo, así sacó su tarjeta e hizo el pago en muchísimas cuotas y firmó la transacción. Cuando le entregaron el mueble lo mandó a un carpintero y lo hizo lijar, agregar estantes y laquearlo en dorado. Para eso tuvo que esperar unos días más mientras seguía coleccionando billetes en su habitación a hurtadillas. Hasta que el trabajo estuvo terminado y se lo llevaron a su casa nuevamente, lo acomodó en el lugar que mejor se distinguiera y lo dejó allí, enamorado. Porque es el mueble quien la ama y la embellece y todas las cosas que sean refinadas y sobre todo materiales. Y su novio, por ahí estaba, como un mueble más.

Mercurio en Casa II

Con el hermano y un amigo, juntaron unas revistas bien cuidadas, con todas las hojas y las tapas y las vendieron en la puerta de su casa a pocas monedas. Siendo que el papel casi no se usa, las revistas siguen imprimiéndose y aunque el furor de la tecnología abarque todas las industrias, leer en hojas resulta conveniente todavía. 
Las revistas eran de su hermano pero las gomitas de pelo que hizo forrándolas con tela, eran de ella y el colorido era brutalmente visible por todos. El precio era muy barato y ella las sabía vender al lucirlas en su pelo y ponerlas ordenadas en la entrada de su casa con un cartel que decía "casi un regalo" de letras escritas por ella prolijamente .
Los vecinos pasaron y las ventas surgieron. Como las bandas para atar el pelo fue lo más vendido, habían acordado que toda ganancia era compartida sea como sea que suceda.
Cuando juntaron el dinero lo dividieron en partes iguales pero ella guardó una fracción en su bolsillo sacándoles el mérito a ellos. Nadie se quejó, nadie se enteró. 
A los pocos días ella volvió a vender más de sus accesorios infantiles pero nada de revistas. Los chicos no quisieron participar más entonces ella les propuso que la ayuden a conseguir más telas y banditas de elástico para producir más ofertas. Pero tampoco aceptaron. Entonces igualmente sacó el dinero de su bolsillo y les dio a cada uno su parte para que puedan seguir estando, porque la variedad en la oferta era mejor.



Sol en Casa II

Si le gusta el progreso es interesante cómo lo consigue. Ahorrando. Toda su dignidad está entre las cosas impregnada de marcas y gustos que ha adquirido a lo largo de los años. Mejor dicho, ha comprado. En miles de minicuotas para salir de una y meterse en otra y caminar por una alfombra la vida yendo hacia adelante y sin camino hacia otros lados. Todo un recorrido lineal de progreso en su status que lo  enfrasca en un paralelo estado anímico,  relegando relega solo a su superficialidad su fantástico talento de coleccionista y artista, porque es solo un consumista. Entonces podría ocurrir un imponderable y arrebatarle todas sus ganancias, podría pasarle a cualquiera.... y quedaría inconciente tirado en el suelo sin despertar por tiempo hasta se  reconozca ser él mismo la riqueza.

Marte en Casa II

Lo humilla quien se enriquece por sus propios medios. Pero él no sostuvo  su riqueza, no  ahorró porque todo lo ha deteriorado, sus bienes los ha desgastado, ha descuidado todo lo conquistado fervientemente; es justamente lo que lo excitaba....conquistar sus deseos y una vez hecho.....no los sigue considerando. El estímulo es el desafío de lograrlo y una vez obtenido.....  compite con la pobreza a ver quién gana más extravagancia sobreviviendo. Y se independiza vagabundeando. Es él combatiendo su dignidad por austeridad, enojado por lo que vale, se considera sin precio, inalcanzable satisfacción le provoca el dinero. Ha sabido venderse pero nunca conforme. Recibió alguna vez exagerados billetes e igual no pudo administrarlos, tampoco pudo nunca compartirlos, tan solo se le quemaron en sus manos. Las  cenizas ahora quedaron en la bolsa que lleva arrastrando y parece no gustarle cuando alguien al pasar solo le deja monedas.

Saturno en Casa II

Siempre lo mismo.......
Con un ojo miraba las ofertas, con el otro visualizaba cómo contaría los billetes que entregaría por la compra.
Nunca enfocaba con ambos ojos un producto deseado y cuando lo hacía......le titilaba uno, ese con el que visualizaba.
Por fin encontró foco en una oferta espectacular.  Dos cosas por una.....podría hasta compartir lo que compraría aunque en realidad nunca lo haría pero bueno......era un buen negocio......Aunque si lo comprara algun amigo.......podría beneficiarse él mismo con ese dos por uno..............y se ahorraría de comprarlo......
Con el ojo titilante.......visualizó cómo pagaría  el producto y hasta la cara que pondría el cajero al recibir su propio dinero.
De pronto......cuando quiso materializar la situación.......buscando  se dio cuenta que no tenía el dinero encima, ni en sus bolsillos, billetera no usaría jamaz, pero en el bolso tampoco estaba........
Un ojo desesperado seguía mirando el producto, el otro titilaba fuertemente.
Volvió a su casa sin plata, sin compra........nada tenía.......apesadumbrado, con un sentimiento de fracaso, pobreza en puerta........Toda la salida había sido en vano. No compró nada. 
Pero su ojo un día dejó de titilar..... cuando al fin se enfocó en la inutilidad de comprar sin necesitar.