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Tránsito de Venus trígono Neptuno

Sin darse cuenta se está enamorando  de una persona que hace poco conoce. Armónicamente los encuentros fluyen y la ternura acompaña en matices.  Ambos se sienten ciegos de sentir demasiado, solo nadan las mismas aguas.
Un día durmiendo juntos, abrazados, ella sueña con un novio anterior, uno del que estuvo plenamente enamorada y no comprende el mensaje. Despierta confundida. Por qué soñar con él ahora? Había sido un gran amor, bastante lejano y pensó que tal vez sería una señal para comunicarse con él. Algo habría pasado, un aviso en símbolos.....Mientras tanto sigue pensando en continuar o no el vínculo nuevo, la forma de verlo se nubla, se desvanece la energía en común.
Le comenta a mucha gente lo que había soñado estando en una relación reciente. Los comentarios generales  son que inconcientemente ella aún ama a su ex.
Cuando se encuentra con su pareja actual se atreve a decirle que lo ama. Unas copas de más se lo permiten, el alcohol no te deja mentir, es más conciente al menos que un sueño. Y cuando le dice te amo recibe otro sin límite ni obstáculo, inspiradamente: yo tambien te amo, te siento, me gustás.
Así es como comienza a darse cuenta que el sueño se comprende despierta....y fluye alcoholizada.

Tránsito Venus cuadratura Neptuno

Nos sentamos en una mesa solos, él y yo, enfrentados. Dos vasos de un vino común, un cenicero asqueroso con siete cigarrillos apagados, dos prendidos humeándonos la vista y una luz tenue sobre nosotros que se movía de un lado hacia el otro por la invisibilidad del viento. Era un problema no llegar a un acuerdo. Definitivamente no había nada que seguir hablando cuando pasada una hora  aún no se animaba a decirme las razones del abandono. Corrió la silla hacia atrás y quedó sin palabras cuando le pregunté qué haríamos entonces con la relación. Pensé que se iba pero quedó sentado mirando hacia abajo como culpable y castigado. Yo también quedé suspendida pensando en que en otra circunstancia me hubiera levantado y me hubiera ido sin más. Pero el vicio no era solo el humo. Entonces lo escuché acercarse;  lo miré repentinamente y fue ahí cuando noté que  su cara no era la misma!. Pensé rápidamente: un juego de luces.  Me asustó pero no lo demostré, fue un relámpago la imagen diferente, era otra persona. Cuando escuché  que me decía lo mucho que me extrañaría no pude hacer un gesto ni responderle ni rogarle ni nada. Me había dado miedo lo que había visto. Me había desconcentrado de la realidad, quedé mirando cómo su nariz se deformaba y cómo su pelo enmarcaba un misterio..... Tuve que mirar para abajo. La lámpara se movía con el viento y nos iluminaba alternadamente. Casi me levanto a dejarla quieta. Yo aún seguía sin contestarle  lo que me decía, cosa rara en mí cuando era lo que más esperaba.  Me siguió hablando, no me conmovía ni un sonido, estaba distraída con la sugestión hasta que me animé a mirarlo de vuelta y con la luz en movimiento volví a ver en su cara una máscara ajena, no era él. Seguramente era yo. Típico análisis, era una proyección mía, una defensa para retirarme del lugar confiada de alejarme de un desconocido y así no habría ningún lamento. Hice fuerza para dejar el divague y concentrarme, lo miré nuevamente y en su voz lo reconocí perfectamente, eran los sonidos de él, sus pausas, su pronunciación, su tono de voz y ese lamento falseado en la palabra perdón.
Ya había pasado la confusión, había sido un tris en todo el encuentro, volví a verlo claramente y se acercó a la mesa con un envión para agarrar mi mano y yo dejé que lo hiciera.  Además de ver...ahora debía volver a sentir pero en ese momento una cosa no iba con la otra. Cuando se levantó como para darme un beso, la lámpara lo iluminó diferente e hice un gesto de terror cuando no era él nuevamente....pero lo peor que ahora era la cara de  un ex amante, la misma, los mismos ojos, le solté la mano con asco, corrí la silla hacia atrás y le dije que necesitaba ir al baño.
Parecía una loca, una enferma de la ciclotimia, una adicta a la incertidumbre, una víctima de la luz y del amor. Pero recordé la experiencia pasada,  y a  aquel hombre que debí haber borrado antes de mi mente, incluso antes de conocerlo, porque después....evidentemente era tarde.

Tránsito Venus oposición Neptuno

Soñé que me quería. Pavadas de mi astral que no se materializa. No puedo recordar de quién se trataba pero sé que me quería por lo dichosa que estaba. Quise hacer nítida la imagen. Podría haber revuelto fotos y videos pretendiendo encontrar la clave de lo soñado. Pero estaba abatida, cansada, algo triste, algo desolada. Sería quien yo amo pero no era él sino alguien sin cara.
Más tarde me maquillé, me perfumé, me vestí y busqué en la calle todas las caras.
Tan desilusionada volví a mi casa, mi celular sin batería, mi contestardor con un mensaje, un hombre a quien no amo me avisaba de un encuentro que yo suspendería.  Más tarde una foto etiquetada y muchos comentarios siendo yo halagada.....pavadas de mi astral que sí se materializan.
Más tarde todo se me confundía, con un sentimiento de pérdida como si hubiera soñado que el que me quería  me abandonaba.
Tomé una bebida que me relajara, una pócima de no lucidez me llevaría  a la imagen  clara  de aquella persona...pero al rato me olvidé de qué es lo que anhelaba y me encontré dormida sin soñar nada.

Tránsito de Venus trígono Marte

Se encuentran en la terraza, vacía, gigante, cerca del cielo.
La abraza por detrás cuando la ve ahí parada observando la noche redonda hacia todos lados. 
Ella se da vuelta, mete los brazos en su saco y tocándole la cola lo besa. 
El la tapa con su abrigo y  con una mano le toma la nuca, la acaricia, huele su cuello y lo besa.
Te extraño todo el tiempo dijo. Ella nada. Le desata el cinturón, baja el pantalón mientras él le besa todo el pecho. Parados en el  mismo lugar, el frío podía sentirse si ellos no estuvieran. Con las botas puestas, el pantalón bajo y las medias de ella rosando sus zapatos, la vuelve a poner de espaldas, le levanta la pollera y empiezan a tener sexo entretenido por unos treinta cinco minutos. Se mueven mucho, gozan de la ropa interviniendo más  el calor de tocarse y sentirse amando al menos el momento. Ella con sus pulseras hace ruidos, sonidos perfectos y en la oscuridad y las alturas hacen eco. Es la segunda vez que se encuentran y desean sin permisos. Es la atracción sin lo absurdo,  la química sin alquimia.

Tránsito de Venus conjunción Saturno

(no es tránsito de Saturno)

Ese día, paupérrimo de aislamiento, tuvo que salir a la sociabilidad de una forma reprimida, como si sintiera la culpa de la distraccion superficial, pero no lo amedrenta saludar a los nadie que lo han invitado a participar de la nada misma. Entre esa nada el encuentro con alguien que es parte del pasado asusta con su presencia, porque la relación se ha cristalizado en un sórdido sentimiento de inadecuación a todo comentario, gesto, abrazo, expresividad y espontaneidad.Y la rigidez emocional condice con la cara de esa persona que tiene en frente, por lo que no puede sentirse a gusto, a no ser que pretenda gozar de la separación en la cara. Pero mientras las personas caminan a su alrededor y algún que otro ser se le acerca a presentarse seriamente como persona allegada a sus principios y valores, él ocupa un mismo lugar en ese espacio como permaneciendo agradable dentro de una caja dentro de otra, que claramente nadie podrá abrir ni romper ni puede permeabilizarse porque el pasado lo atrae como el último sabor del presente. Y entre tanto rechazo y poca entrega y receptividad, forzó  por momentos estar a gusto con aquel encuentro y sonreir al sentido del tiempo que le accionó su propio límite ante la incertidumbre del amor.  Y no hubo dudas, cualquier actitud espontánea llevaba el mismo karma de la distancia, una sonrisa comprometía el futuro, preferible  el frio que el calor que derrite todo. No pudo soltar los placeres para que el otro los gozara, el encuentro no agradaba, la prueba presente era su incapacidad de reclamar ni exigir nada. Finalmente siguió sintiendose aislado pero a cada minuto más seguro de hacerlo, en regocijo de aquella distancia que sabía traía madurez y credibilidad.