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Jupiter en Cancer

Como la intuición no tiene matemática posible, no puedo hacer fórmulas descriptivas ni mostrar análisis de nada. Simplemente la oí llamarme y por eso fui en ese momento, aunque no era el horario de visita indicado.  Y  en momentos difíciles supe escucharla a tiempo, cuando estaba internada en ese centro oncológico.  La medicación, la poca resistencia física, el dolor y todos los pormenores de estar siendo acechada por la enfermedad la estaban desmaterializando.  Nos turnábamos entre todos, mis hermanos, mis tíos, mis sobrinos. Yo iba solo por las tardes, la peinaba, le acomodaba la cama, le ocupaba el cuarto, la acariciaba. Pero esa mañana la escuché y dejé todo para ir a verla. Saber qué querría era lo que más me costaba intuir. Llégué al hospital y estaba mi hermana mayor que se exaltó al verme y nos abrazamos sin razones dichas. Se la ve agostada... pensé en llamarte pero no quería preocuparte. me dijo. Le quise contar que yo estaba ahí porque la había escuchado a mi madre..... pero la noté muy exhausta y asustada para entrar al mundo de los sinsentidos. Solo atiné a abrazarla nuevamente y decirle que la quería mucho y que vaya a descansar. Mis otros hermanos estarían por venir en cualquier momento y no hacía falta que ella se siga quedando ahí.
Entré a la habitación y pude hacerla reir un momento y ella a  mí cuando entró la enfermera y pidió comida de verdad y yo quise extorsionarla con unas clases de meditación a cambio de un poco de sabor en esas viandas. Mi madre era una niña en esos momentos, su mirada decía ternuras y su alma latiendo en su glándula pineal...yo podía sentirlo. Me dijo que pensó en mí, que debía decirme algo que ahora no recordaba. No le pregunté nada pero yo ya sabía que ella me necesitaba. Le tomé las manos, se las miraba, su piel seca, avejentada, hermosa mujer que quedaría en mi memoria por siempre, ahí estaba recostada, en la primavera de su muerte. Ese día creí que mi intuición me anunciaba su partida, pero sólo me avisaba que ella todavía vivía. 
 

Jupiter en Casa VII

Un chica se acercó a él para despedirse con una remera que tenía la palabra Libre con letras grandes. El se levantó a saludarla y y le propuso llevarla en moto a la casa, después de haberla visto toda la noche posando. Al tiempo se enamoraron y él no la volvió a ver usando esa remera. Pero tampoco la veía demasiado. Ella era una mujer resueltamente problemática con la independencia, porque después de muchos años de noviazgo, no quiso casarse, pero sí hacer una enorme fiesta por la convivencia que empezaban a vivir. Y la vida del hombre  cambió mucho cuando se encontró en una casa grande, vacía, sin una mujer que cocinara, ni trabajara, sino con una pareja que buscaba la libertad como nueva meta, salir de ese estado aburrido y aplastante. Desesperada por nuevos horizontes, lo que el hombre le daba no alcanzaba, sus bienes, sus comodidades.....y su amor era de poco vuelo y expectativas por lo que seguramente afuera de esas ventanas habría algo mejor. Y el hombre  la soltó y ella voló.  Un tiempo después, fue él quien se puso una remera con la inscripción de Libre  en otro idioma y conoció a otra mujer.

Jupiter en el Ascendente

Hago dietas, ejercicios, gimnasia, como bien, sano, natural, pero este cuerpo tiende a la gordura como predeterminación. Y engorda y adelgaza, otra vez. Engorda y adelgaza, y todo depende de alguna señal casi indescriptible que lo hace redondear su panza debajo de su ropa, cuando más hipócrita se demuestra. Y su primera impresión deja la huella de quien sabe de todo de cultura y ahí la arrogancia termina tragándosela sin poderla deglutir del todo y la consecuencia visible es esa voluptuosa cintura. Y su presencia es alegre y generosa hasta que discurre sus teorías de avanzada ventaja sobre la masa, que lo deja dar clases acerca de cualquier tema y con la incógnita justa para seguir investigando. Y así, el sabelotodo, puede seguir mostrando su suerte intelectual, justicia divina, ante todo aquel que tenga en frente. Pero no adelgaza facilmente, su conducta es extravagante como su andar y su altura, su porte principesco, su estilo sin igual que lo enorgullece se materializa en gordura y así se alimenta de sí mismo y de la confianza ajena. Confianza que en realidad es su propia acción con suerte. Pero no adelgaza, porque siempre excede su jubilosa existencia. 

Jupiter en Casa VIII

A todo el infierno que me quiera acercar es casi una oportunidad para conocer cuánto valgo......
y a quien me quiera acercar será alguien que me eleve de la idiosincracia absurda en que vivo;
y  me detengo en los beneficios porque  reconozco que puedo entregar mi cuerpo entero y mi alma a la vida misma de otro que me mostrará cuánto valgo.
Y con certidumbre volaré sobre sus caminos...dándole la protección que le falta.........haré de toda convivencia la gracia eterna y seré su guardián en las penas así como él será  mis alas.
Y sin miedo seguiré desde lo alto divisando todas las riquezas que las sombras guardan.

Jupiter en Casa V

Nacerá grande dijo el médico. Su panza era gigante y así fue...... su hijo pesaba demasiado. Mucho más que el anterior y que el otro y que el otro, porque paría se embarazaba y paría  facilmente. Su baile no lo ha dejado así que sus partos eran brillantes. Ahora tiene como un jardín de infantes en su casa con tantos hijos y se dedica a divertirlos todo el día siendo tan graciosa como quien le pagaran para entretener. Y el amor....lo siente pero no lo tiene a su lado. Ella no lo busca tampoco, pero ella baila para alguien que vendrá en algún momento, mientras sus hijitos la copian moviéndose debajo de ella. La risa la protagonista...alegría compartida....es múltiple alegría.  Y se podrán quedar dormidos del cansancio pero ella seguirá entusiasta con un espíritu que nunca la abandona y así enamora ella, así enamora.

Venus oposicion Jupiter

Bailó hasta mirar la música y así conoció el amor, a una  musa en su camino...y le escribió mensajes, le cantó, la besó  y a pesar de la distancia volvían a encontrarse.
El debía irse otra vez y dejar un pasto fresco bajo los pies de ella y una flores de colores en su pelo. 
Ella agarró su nuca y abrazó sus brazos para  verlo alejarse. El cielo oscurecía, las flores no eran de tantos  colores y una musica en el viento sonaba pero en silencio.
Unos millones de minutos despues, el hombre la buscó con dos regalos. Una sorpresa como si saliera el sol dos veces en el mismo  día. El traía un regalo para él, otro para ella, dos cosas iguales, un par de regalos: dos pasajes para la distancia juntos y el amor eterno que va y viene una y otra vez, pero juntos, lejos pero juntos.  Así viajaron y viajaron y viajaron y viajaron, elegantes y enamorados volaron.